Aprendamos música



El otro día, en la plaza central de San Felipe, donde el invierno y el verano son áridos, estaba sentado a la sombra de un pimiento comiendo aquellos barquillos que sólo mi pueblo me sabe dar. Al frente, había un padre sentado con su hijo quien le preguntaba qué era el corazón.

"El corazón es el único órgano de nuestro cuerpo que es distinto a los demás. Tiene cerebro y muchas personas inteligentes en el pasado han pensado que allí amamos.

El corazón es el único órgano que funciona en tonadas, pues está compuesto por las armonías del universo y vibra según la cuerda que nosotros toquemos con él. Todas las cuerdas vibran en una cierta armonía. Pero ¿puedes creerlo? a pesar de que cada persona toque una cuerda distinta de su corazón, unidos, todos crean la misma canción. Todas las cuerdas de los corazones vibran en una cierta armonía.

Pero también pasa que a veces nuestras cuerdas se rompen, y debemos repararlas para no perder el ritmo de esa armonía, ya que si dejamos de tocar las cuerdas de nuestro corazón, se hecha a perder, igual que una guitarra y ¿Qué pasa? terminamos perdiendo esa tonada universal. Así funciona el corazón, no sólo está hecho de músculos y sangre. Él bombea e irriga nuestra sangre, pero si dejara de bombear, ¿Cómo tocaríamos las cuerdas de nuestro corazón?"

La respuesta del niño fue aún más asombrosa...pero no me acuerdo. Al parecer, ambos estaban tocando la misma tonada.

¿Para qué el padre iba a insistir en un curso de anatomía a esa edad? 

Padre



Me comencé a dar cuenta desde pequeño. Mi padre llegaba en la noche, en la semana casi no nos veíamos y el fin de semana con suerte lo veía los días domingo. Siempre fue el trabajo mucho más importante para que a nosotros no nos faltara nada.
Tuvo un jefe de mierda y soporto oscuridad, para que a nosotros no nos faltara nada. Claro, él no es el culpable del todo, al igual que yo no lo soy de todas mis decisiones. Creo que él hizo lo que pudo para que nosotros fuéramos felices.

Nunca trabajó en lo que quizo. Siempre estuvimos con deudas y los pacos llegaban a mi casa intentando meter miedo para que los dejáramos entrar junto con el tipo ese que hace la lista de lo "más valioso" que tiene tu hogar. Con mi hermana, cuando nos quedábamos solos, vivíamos en la pieza de ellos, ya que esos tipos podían llegar en cualquier momento. ¿Y qué le puede decir uno de pendejo? ahí me enseñaron a decir que, en el caso de que entraran o nos pillaran "volando bajo", dijéramos que nuestro padre no vivía ahí y que estaba separado de mi madre, que ella era la única sostenedora.Yo me cagaba de miedo, por lo que esas instituciones representaban en ese momento para mí y por cagarla con mi familia, temiendo que se enojaran conmigo.
¿Qué fue verdad y qué fue mentira? por un lado mi padre no pasaba en la casa y sentía a mi madre como un mártir.

A veces, esos días en que lo esperaba y me escondía para que me encontrara, con suerte me pescaba, porque llegaba del trabajo cansado y directo a la cama.

A veces, en las tarde de domingo jugábamos, pero de pronto se enojaba y me gritaba y le temía. No entendía qué había hecho de malo.

A veces, cuando jugábamos a pelear, él se picaba y me pegaba de verdad...era un juego, pero me dolía su reacción...no física sino la manera en que agitaba su ira y la descargaba contra mí. No entendía su reacción ni qué hacer en el momento.

Varias veces se enojó conmigo y era bastante hiriente. Siempre le pedía disculpas yo, porque él no lo hacía y por no perder el amor de mi padre ni la comunicación, a mí no me quedaba de otra.

A medida que fui creciendo, llegó un punto en que ya no sabía si hablarle. Nuestra relación se fue congelando en el tiempo, hasta ser algo en que la conversación no tenía cabida. Podían haber discusiones, él me decía que me quería y que me amaba con unas copas demás y que era especial.

Hoy casi no nos hablamos porque su crítica sigue abriendo esas viejas heridas, porque aún siento esa ira que hiere, que me sigo ganando esos daños "casi" gratis.

Valoro las acciones que ha hecho por mí, pero no sé si realmente lo amo. Hasta hoy, no he escuchado una respuesta sincera a su actuar ni una disculpa. Yo ya me cansé de disculparme con él aún cuando no tenía la culpa.


Hace unos días pensaba, en este desierto. Lo llamo desierto porque no siento ese gusto por la vida, no hay algo que me apasione...sólo deberes que cumplir. En la sociedad siempre hay deberes que cumplir y nos vamos dejando de lado, poco a poco hasta oscurecernos por completo. Yo quiero encontrar en mi vida algo que pueda hacer, que me motive en lo más profundo de mi alma, encontrar compañeros, sentirme vivo en mis victorias y derrotas, llorar, sobrepasar mis límites y ver mis avances y eso no lo estoy viendo.
He aprendido a hacer muchas cosas, sólo a medias, pero tengo el conocimiento y la práctica. Mi manera de mantener a raya esa orden social (y sí NEOLIBERAL) es hacer, en conjunto con esos deberes implacables, las cosas que me gustan y creo tener un repertorio como para no aburrirme. Pero las cosas han perdido sentido.
Aún recuerdo esa frase que me dijeron cuando fracasé por primera vez en la universidad: "Manuel, la universidad no lo es todo"

Llegué a una conclusión, cuando pensaba en este pequeño desahogo...

No quiero seguir los mismos pasos que mi padre y por eso me cuesta tanto vivir, porque para poder vivir, he tenido que aprender solo y con gente que he conocido en el camino. No he tenido una guía y menos quiero seguir esa guía que impone la sociedad y sus instituciones.




Oportunidades que son, pero que no sirven.



Creo que hay una infinidad de distintos tipos de besos. Pero sólo me voy a abocar a dos tipos de besos: aquellos que se recuerdan por el contexto y aquellos que se recuerdan por ser buenos besos.
Cada vez que uno va a dar su primer beso, lo piensa como una receta de cocina y cree que porque lo ha practicado tanto y ha seguido todos los pasos habidos y por haber, el postre final saldrá una exquisitez descabellada capaz de quitar todos los sentidos e irradiar rosas y flores a todo el mundo por el resto de la vida.

Pero no es así...

El primer beso que voy a hablar consiste en que es recordado por ser romántico, si se tiene suerte tal vez apasionado, con el típico cosquilleo en el estómago y la saliva a flor de piel que más que saliva realmente parece ser el elixir de los dioses (Yo preferiría la hidromiel) y todo bien, excepto que a veces el contexto físico no acompaña.

El segundo tipo de beso del que hablaré, es ese beso medio chamuscado, un poco racional, con cierta prudencia, tratando de que sea algo perfecto. Ese tipo de besos no sale excelente a la primera, sino que se mira a la otra persona y cuando se descubre de que ya no hay nada más que ocultar, nace a la perfección en la segunda vez, sin embargo, en el primer intento...puede ser de que haya un buen contexto.

Quería establecer la relación entre un buen beso dado en un mal contexto y un mal beso dado en un excelente contexto, pero la imaginación y la inspiración vuelan de un escopetazo mis ideas racionales. En fin...

El mío fue a los 28 años. Era una especie de orgía de lenguas con una previa humosa. Ella estaba a una persona de mí, jamás pensé que iba a pasar, pero pasó. Según la cadena lógica de sucesos, ella no me iba a tocar pero fue la amiga quien decidió que lo hiciéramos (o eso recuerdo) y ella decidida totalmente, al lado mío. Yo sólo miraba al novio, que claro, estaba presente.

Podrán imaginarse el contexto y el tipo de beso que di.

Lamentablemente hubo una segunda oportunidad (digo lamentablemente porque estaba el susodicho presente) Pero mi nobleza y mi respeto ganaron la batalla, aunque mis ganas de tomarme la revancha sobrepasaban mis límites humanos.

Y así fue mi primero beso: mal contexto, mal beso y para qué decir de la segunda oportunidad, si tampoco fue.